Blog Joven

12 jóvenes repartidos por toda la geografía española

12/06/09

EXAMENES


Momo

21/05/09

DRACULA


Bueno bueno bueno bueno (siempre empiezo así mis reportajes porque no sé cómo empezar XD). ¿Hay alguien entre el público que no haya visto aunque sólo sea una peli de Drácula? ¿Y el libro, alguno se ha llegado a leer el libro? Venga, la eterna pregunta: ¿es mejor la peli o la novela? Ahahahá, eso es precisamente lo que vamos a hacer aquí, un ejercicio de comparación –bien documentado, por supuesto– entre la novela original de Dracula, escrita por el autor irlandés Bram Stoker en 1897, y las muchas y diversas versiones cinematográficas que se han realizado desde la publicación de este intrigante e innovador relato de terror hasta nuestros días.

Primeramente, vamos a aclarar que no dedicaremos más tiempo ni espacio del necesario a todas aquellas obras que NO estén directamente inspiradas en el texto original. Es decir, nada de Van Helsing, Dracula 3000, Dracula contra Frankenstein ni paparruchas de ese estilo (me parece que hay hasta Dracula y los motoristas... Lo que ha hecho Christopher Lee por cuatro duros). Y si hacemos criba y barremos a todos los Dráculas no literarios, nos quedan un total de once versiones*, cada una con su toque singular, más o menos acertado, pero todas ellas dignas de ser observadas... ¡Porque la historia no me negaréis que es un pasote!

Todos sabemos que la cosa es que el procurador Jonathan Harker, un jovencito inglés que no sabe ni lo que le espera, viaja a Transilvania con intención de concluir la venta de unas propiedades en Londres... evidentemente al conde Drácula. El susodicho Conde, que al verlo Harker lo que pensó es “este pa mí que no es de aquí”, firma la compra sin problemas, pero medio obliga al muchacho a quedarse más tiempo de lo que él esperaba... y mucho más, pues lo deja a merced de tres vampiresas maléficas que lo tienen prisionero al pobre. Mientras, el precioso Drácula viaja a Inglaterra en un barco que, casualmente mira por dónde, llega al puerto de Whitby sin un marinero vivo, y allí, trata de morder un poquito a la prometida de Harker, Mina, luego de haber hecho lo propio con su mejor amiga Lucy. Para tal fin se transforma en murciélago, en ratas, en lobo y en ¿niebla? Joé, qué fuerte. Total, que llaman a Van Helsing para que intente curar la inexplicable pérdida de sangre de Lucy (¿os imaginais vosotros la explicación?), pero fracasa y la desdichada se convierte en vampira como las que tienen a Harker preso en el castillo. Que si patatín que si patatán, que si Jonathan escapa hecho polvo de Transilvania, que si hacen un montón de investigaciones y posibles hipótesis para explicar los extraños sucesos (en las pelis siempre se dan mucha más prisa en este apartado que en el libro)... Total, que pillan in fraganti a Dracula dando de beber su sangre a Mina (por lo visto eso es que lo que convierte a los mortales en criaturas de la noche) y empiezan a perseguirle. El Dracula de marras les pone unos cuantos obstáculos mientras Van Helsing y compañía le dan caza a contrarreloj, pues Mina corre peligro de ser una vampiresa para siempre. Básicamente eso.

Bueno, no me malinterpretéis, la novela está escrita de manera muy ingeniosa, como si los protagonistas fueran los que nos van contando la historia, por medio de cartas o de grabaciones gramofónicas de esas. Y engancha, ¿eh? Os lo aseguro. Ah, y por cierto, si a alguien le fascina la historia del verdadero Dracula –sí, el señor feudal del siglo XV príncipe de Valaquia que luchó contra los turcos y empalaba a la peña antes de desayunársela–, siento mucho decepcionarle, mas según he podido averiguar, el señor Stoker se valió de este personaje histórico un poco al azar, aparte de que jamás viajó a Rumanía para inspirarse mejor, y que el parecido del Vlad Tepes aquel con el Dracula novelesco es pura coincidencia.

Soltado todo este tostón, pasemos al mundo del cine. La primera de todas las adaptaciones de la novela de Bram Stoker apenas se hizo esperar unos 25 años desde su publicación. Nosferatu, una sinfonía del horror o simplemente Nosferatu (dependiendo de la versión que te pilles) fue una producción alemana del año 1922, obviamente muda y dirigida, según parece, por alguien muy prestigioso, el señor Friedrich Wilhelm Murnau. Mucha gente opina que a pesar del paso del tiempo, la de Max Schreck (que es como se llamaba el actor que encarnaba al vampiro) es la mejor versión con diferencia, a pesar de que no contaba con los derechos de autor, y de ahí que los nombres de todos los personajes estén cambiados. Obra maestra el cine mudo y del arte expresionista, según dicen los expertos, tuvo la desgracia de perder el pleito por los derechos ante la familia de Bram Stoker, y casi todas las copias de la película fueron destruidas... si bien gracias al Cielo, en algún sitio se salvó alguna, y hoy podemos disfrutar de esta singular pieza clásica. Todos estos lances han dado lugar a cantidad de leyendas sobre el rodaje de Nosferatu y sobre sus artífices, entre otros, que Schreck era realmente un chupasangre.**

http://www.filmaffinity.com/es/film238028.html

En esa misma década, la de los 20, un tipo llamado Hamilton Deane adapta la novela al género teatral y la estrena en Londres, con gran éxito. También se dan adapataciones en Broadway, pero es en aquélla en que se basa la siguiente y más popular cinta de Drácula, la dirigida por Tod Browning en 1931, y portagonizada por el inmortal Bela Lugosi –el mejor Drácula para la mayoría, o por lo menos el más carismático–. Es esta película la que sienta las bases para la posteridad sobre los tópicos vampíricos: el castillo polvoriento y lleno telarañas, la capa negra y roja, el Conde repeinadísimo... No obstante, debo decir, como mero opinador, que la peli es lentorra y la veo muy anticuada, mucho más espesa que Nosferatu y, salvo el estupendo Lugosi –quien gracias a esta película estuvo décadas interpretando papeles prácticamente calcados***, hasta su declive total cuando se asoció con Edward D. Wood Jr., ese “gran” director al que Tim Burton homenajeó con su obra más especial (por no tener nada de fantasía): Ed Wood (1994)****– el resto es bastante soporífero, además de

ceñirse poco a la novela. Teatro filmado, vaya.

http://www.filmaffinity.com/es/film358442.html

La curiosidad del asunto es que, paralelamente a la creación de este mito fílmico, se rodó otra versión con, por lo visto, idéntico texto pero en habla hispana. ¿Por qué? Pues nu sé, se ve que en aquella época era una práctica habitual coger las producciones con más tirón y grabarlas en varios idiomas (parece que

aquello del doblaje no se conocía por entonces). ¿Y por qué no lo hemos descubierto hasta hace poco? Leí en alguna parte que la versión del director veterano (pero de escaso talento, de esos que en Hollywood había más que baldosines) George Melford estuvo “enterrada” sesenta o setenta años hasta que fue rescatada por pura casualidad. Sólo para descubrir que es un peñazo todavía más gordo que el de

Tod Browning, pues a pesar de decir las mismas cosas y de ocurrir los mismos hechos, se toma media hora más de reloj para contarlo. Y por supuesto, Lugosi se zampa sin problemas al pobre Carlos Villarías, de perfil poco adecuado para el papel. Eso sí, digo sin temor que el Renfield de esta versión (que a propósito, NO ES ESPAÑOLA, a pesar de contar con actores, en su mayoría, españoles) es el mejor de todos cuantos he visto, el único que parece loco de verdad. Mi felicitación al señor actorazo Pablo Álvarez Rubio que... ¡hostia, si murió el mismo año

que yo nací! ¿Seré su reencarnación?

http://www.imdb.com/title/tt0021815/

Prosigamos: pasarían un montón de años hasta que alguien se decidiera a resucitar de la tumba nuev amente a Drácula. Y es que entre el aluvión de clones del vampiro transilvano que salieron durante los 30 y 40, y que esa clase de monstru os pasaran de moda en los 50, en favor de los bichos atómicos, pues como

que a la gente se la traía un poco al pairo sus colmillitos*****. En 1958, al fin, la productora británica Hammer usó como caba llos de batalla a Christopher Lee en el rol de Drácula y a Peter Cushing en el del profesor Va n Helsing. Tanto uno como otro parece que no hicieron otra cosa después q ue trabajar a las órdenes de Terence Fisher, el director de esta última versión, y se hincharon lo que se dice hincharse de hacer pelis cutres con el chupóptero como excusa ( un poco como ocurrió con Bela Lugosi, sólo que Lee en vez de morir en la indigencia sigue trabajando en súper producciones de la talla de Star wars y El Señor de los Anillos). Así, por mencionar las má s llamativas: Las novias de Dracula (1960), Dracula príncipe de las tinieblas (1966), Frankenstein creó a la mujer (1967), La novi a del Diablo (1968), El cerebro de Frankenstein (1969), etc. Al margen del éxito del estreno, yo personalmente me decanto en otorgarle a Horror of Dra cula (su título en inglés) el premio a LA PEOR DE TODAS las versiones que han contemplado estos ojitos míos. Y explicaré por qué: dejando a un lado que a Br am Stoker se lo pasan por... la estaca de madera, es absurda, lentisisísima y sosos todo s los actores a más no poder. El atrezzo y los decorados son cutres de verd ad, y si no te duermes, acabarás apagando el DVD por tedio agudo y crónico. Vaya, siento cargarme otro clásico.

http://www.filmaffinity.com/es/film124304.html


Mmm, no obstante creo haberme precipitado al darle el premio al señor Fisher, ya que doce añitos después, uno de nuestros cineastas más prolíficos a la par que inútiles integrales, ni más ni menos que Jesús Franco, le pidió a Christopher Lee colgarse de nuevo la capa del centenario Conde, pero esta vez con un suntuoso bigote made in ‘La ostra azul’ y en vez de con poco presupuesto como la última vez, ahora con prácticamente ninguno. Lo cual es raro, porque se fueron a buscar la pasta, aparte de a España, a Italia, a Alemania y a... ¡¿Liechtenstein?! Josú... En fin, que ahora sí tenemos delante la única versión técnicamente española (para nuestra eterna deshonra) y que, a propósito, se vanagloria al principio de ser la adaptación más fiel al texto original; naturalmente, esta afirmación tiene de cierto tanto como que algún día yo me leeré El Código da Vinci. Si la película británica daba lugar a situaciones absurdas, El Conde Drácula –la española– da lugar a situaciones imbéciles,

inexplicables e ininteligibles. Tan sólo la banda sonora y un par de secuencias no mal ambientadas le evitan a este bodrio el ser pasto de las llamas, como lo es el propio Drácula en el, una vez más, caótico final, tan tan tan patético que yo creo que el Conde decide morirse por vergüenza ajena más que por el fuego que le aplican. Por no hablar del pobre Klaus Kinski, inexistente, que aparece en una escena en que hasta se le ve la sombra al cámara, y que paradójicamente, pocos años más tarde encarnará a Drácula pero con alguien más diestro manejando el objetivo. En definitiva, solamente aconsejable para cuando estás de porreteo con tus cuatro colegas en el salón y os queréis marcar unas risas.

http://www.filmaffinity.com/es/film665396.html

A la factoría “draculiana” se ve que le pasa ‘década sí, década no’,

porque en los 70 es cuando más se versiona la novela decimonónica. Y en 1973, un archiconocido (en su barrio) Dan Curtis lleva a las pequeñas pantallas inglesas una austera –si bien elegante– adaptación... bastante libre, otra vez, ¡cachis! Se trata de una rareza, y de hecho no sé si estará si quiera doblada a nuestro idioma, pero si podéis echarle un ojo, quizás valga la pena el esfuerzo por encontrarla. Jack Palance, ese incombustible y oscarizado actor que hace de capo mafioso en Batman (1989) y de vaquero en Cowboys de ciudad (1991), hace bien su trabajo; aunque no puede decirse lo mismo del director, que es pobre en todos los recursos de los que se vale y el dinero evidentemente no estaba para tirar cohetes, como se puede apreciar al ver determinados decorados. No obstante, posee el honor de innovar en un curioso giro argumental. Veréis: todo el mundo se cree que la famosa película de Coppola

tiene la gran originalidad de hacer que en realidad Drácula no muerda a Mina por maldad, o por deseos de expandir su diabólico ejército de muertos vivientes –que son sus verdaderas motivaciones en el libro–, sino por amor, por recuerdo de una mujer muy parecida que murió en sus tiempos de príncipe, ¿correcto hasta ahora? Bien, pues he aquí que es esta versión de 1973 y no la que hemos mencionado de 1992 la primera que plantea esa posibilidad, aunque no con demasiado tino, hemos de añadir honestamente. La escena en que le da de beber su sangre a Mina es un poco de decir “¿einnnn?” porque su colega y el Van Helsing se quedan mirando tan felices y no hacen nada por evitarlo durante los dos minutos que dura la secuencia.

http://www.imdb.com/title/tt0070003/

No mucho más tarde, en el 79 se hacen dos pelis de Drácula nada despreciables. La primera que vamos a tratar es el ‘re-make’ (o eso parecía) del ancestral Nosferatu. El an

tes citado Klaus Kinski se maquilla a lo Max Schreck (aunque con una expresión más de anciano desvalido que de mal bicho salido del infierno) y da “vida” no al ‘Conde Orlok’, sino al mismísimo Drácula ya sí. En esta ocasión vuelve a ser un germano, Werner Herzog, el que narra las fechorías de este inmundo ser. Y a la usanza de los alemanes, hace de este Nosferatu, vampiro de la noche (título redundante donde los haya) una visión muy personal y alternativa del mito vampiresco. En este filme, todo sigue una línea razonablemente similar a los demás, más o menos

hasta mitad de metraje, momento en que se despliegan una serie de grandiosas paranoias que desembocan en un final verdaderamente rebuscado y, ni qué decir tiene, en absoluto relacionado con la novela. Una creación para paladares rebeldes, tirando a ‘poco comercial’.

http://www.filmaffinity.com/es/film151620.html

Como ya hemos señalado, ese mismo año surge una producción no menos peculiar, aunque más encuadrada en los circuitos americanos habituales. El joven director de Fiebre del sábado noche (1978), John Badham, se enfrenta al reto de superar a sus populares antecesoras. ¿Sale bien parado? Mmmm, mi gusto es que sí. Frank Langella pone rostro al, a mi parecer, mejor de los Dráculas, pues considero que

combina mejor que ningún otro esa naturaleza vil y perversa no humana con esa otra faceta seductora y carismática, que hace a las tías a las que les come la oreja (antes que el cuello) enloquecer y abandonarlo todo por él voluntariamente. En otras palabras, un perfecto jipi. La película en sí, si no tenemos muy en cuenta sus bajadas de ritmo y unas cuantas licencias en la historia –mezcla la novela, con la obra de teatro, con otras películas y con cosas nuevas– tiene verdaderos destellos de originalidad. Además cuenta con la escena que más “cangue” me ha dado de todas las versiones: cuando Van Helsing se mete en la mina desierta por el lateral del ataúd de su hija, y ve en un charco la imagen reflejada de... aquel monstruo... iiiiiiffff, qué escalofrío. En resumen, cuando la terminas de ver no dices “Dios, qué obra

maestra”, pero tampoco te deja totalmente indiferente.

http://www.filmaffinity.com/es/film970045.html

Cuando llega el año 1992 por fin se traza el antes y el después de la filmografía ‘draculina’, al ver al megalómano Francis Ford Coppola –exacto, el de El padrino y Apocalypse now– preparar una operística y magnánima adaptación (que pese a las muchas críticas al respective, la considero la más leal) con súper estrellas de la gran pantalla dando vida a los personajes del libro: Drácula es Gary Oldman, Harker es Keanu Reeves, Mina es Winona Ryder, Van Helsing es Anthony Hopkins, Renfield es Tom Waitts, etc. Como es raro que alguno de nosotros no haya visto esta súper producción, no me voy a exceder en detalles. Salvo que, como ya señalamos anteriormente, no es la

primera sino la tercera en justificar la maldad de Drácula y entremezclarla con una historia de amor. Dracula de Bram Stoker****** es la más cara, la de banda sonora más influyente en las escenas, la que más efectos especiales tiene, la más barroca y adornada y, pese a quien le pese, la que más respeta el texto original. Puede que muchos (yo mismo en otra época) la consideren excesiva y demasiado “grandiosa”, pero tiene el mérito nada

despreciable de ser la más entretenida, a pesar de retratar a varios personajes de la novela de manera un tanto ‘made in Hollywood’. Van Helsing no es ni muchísimo menos tan rudo y atrevido como lo

interpreta Anthony Hopkins, sino todo lo contrario; Lucy no es una frívola guarrilla ansiosa por acostarse con sus muchos pretendientes, sino una chiquilla inocente e ilusionada por las ofertas de matrimonio que recibe; pues como esos casi todos. Y no es por criticar gratuitamente, pero hay un par de detalles que desentonan un montón con el conjunto del cuidado metraje, y me refiero al cíngaro cayéndose por un precipicio (muy cutre la secuencia) y a la Winona Ryder cantándole al sol para que se ponga antes. Bueno, en general todo ese final está un poco cogido en tenguerengues, la verdad.

http://www.filmaffinity.com/es/film763705.html

Supongo que por desánimo frente a la última competidora del exagerado Coppola, no surgió hasta la venida del nuevo siglo otra versión que, para romper moldes ya del todo, está basada en un... ¡¿ballet?! Jopé, ya sí que lo hemos visto todo con respecto a este tipejo de colmillo

s puntiagudos. Un señor canadiense llamado Guy Muddin realiza Dracula: pages of a virgin’s diary, la versión más “súper moderna-bohemia” de todas cuantas se han hecho (y se harán, eso seguro) y que basa todo su atractivo en una serie de números de música orquestal, aderezados con un nuevo estilo de hacer cine.. ¡mudo! Sí, como lo oyen, ni una sola palabra articulada se pronuncia durante toda la cinta. Por tanto, no se sorprendan si se aburren un poquitín. A propósito, ¿por qué cogieron a un chino para hacer de Drácula*******?

http://www.filmaffinity.com/es/film128306.html

Tres o cuatro años después, en 2006, una productora inglesa de telefilmes le encarga a un tal Bill Eagles que se invente algo nuevo para una historia donde todo se ha inventado y probado, y realiza una correctamente ambientada peli... que no tiene el más

mínimo parecido a la historia

original de Dracula, y en la que cambian personajes, situaciones, lugares... Meten un follón de

esoterismo y brujerías cuando llega Drácula, al que por cierto le dedican más bien poco metraje, y cuyo intérprete –mister Marc Warren– es feo de verdad aunque lo pongan de guapo. Y como además no la vais a encontrar en español, pues no os molestéis en investigarla.

http://www.imdb.com/title/tt0847161/

Hala, ahí os van las once. No puedo por más dejar de mencionar una estupendísima versión de comedia dirigida por Mel Brooks (El jovencito Frankenstein, 1974) en la que se parodian principalmente las versiones de Bela Lugosi y de Francis Ford Coppola, y que es una panzá de reír, aunque algo irregular: Dracula,

un muerto muy contento y feliz (1996), donde, cómo no, Leslie Nielsen (Agárralo como puedas, 1988) hace del famoso Conde. Y naturalmente, nuestro bienamado Chiquito de la Calzada también se enfundó los colmillos para ser Brácula, Condemor II (1997), del director maldito Álvaro Sáenz de Heredia, donde el doblador de “Chuache” en tan

tas pelis de los 80 Héctor Cantolla hace del verdadero y suplantado Drácula. También le tengo cierto apego a una peli de los 70 rara donde las haya, de donde han cogido el nombre de la novela y poco más, pero resulta interesante y entretenida: Sangre para Dracula (1974), y no despreciarla a la ligera, pues cuenta con los talentos nada menos que de Udo Kier en el papel principal, de Roman Polanski y Vittorio de Sicca de secundarios, y de Andy Warhol produciendo. No obstante confieso que mi película favorita sobre chupasangres siempre será Entrevista con el vampiro (1994). Y nunca olvidar la saga de videojuegos Castlevania, otra vertiente digna de tener en cuenta********.

http://www.filmaffinity.com/es/film285467.html
http://www.filmaffinity.com/es/film108158.html
http://www.filmaffinity.com/es/film945846.html
http://www.filmaffinity.com/es/film368857.html

Nada más por esta vez. Me voy para mi ataúd que dentro de nada amanecerá y no quiero que me pille aquí dándole a la máquina. Tengan dulces pesadillas, y disfruten de todos aquellos filmes que les haya animado a ver con este

reportaje, sean de Drácula o no. ¡Ah, y recuerden! Yo jamás bebo... vino.








* En realidad y para ser honestos, hay unas pocas más: películas húngaras, filipinas según he investigado... Pero vete tú a buscarlas, madre mía.

** La cinta de 2000 del tal Elias Mehrige La sombra del vampiro trata estos mitos. Y lo hace fatal, la peli es muy mala.

http://www.filmaffinity.com/es/film791399.html

*** Un par de amigas mías me regalaron un DVD llamado La marca del vampiro (1935), que tenía a Bela Lugosi haciendo del “conde Mora",

un vampiro checo a quien le asustaban las ramas de azahar, o de tomillo o algo de eso. ¿Semejanzas? Apenas.

http://www.filmaffinity.com/es/film774117.html

**** Recomiendo su visionado inmediato ENFERVORIZADAMENTE.

http://www.filmaffinity.com/es/film655275.html

***** Fenómeno plasmado a las mil maravillas en la recomendación de la llamada anterior.

****** Todavía discutimos mi amiga Diana y yo sobre si el

eslogan El amor nunca muere pertenece al título en sí, o es un mero rótulo del póster original.

******* A título informativo, el actor chino se llama Zhang Wei-Qiang.

******** Algún día os mostraré el report que hice sobre esta saga.

11/05/09

La lluvia del mar (una historia de triángulos)

Lánzame tu palabra mordaz en esta noche de silencio, mientras acordonas mi cuerpo y mutilas el aire. Tiéndeme una historia herida que pueda coser durante el sueño. Ahoguémonos ahora que no cubre demasiado la tierra y podemos tumbarnos sin caernos, con el humo en las manos, tibio... Traicionando a la encrucijada, rompiendo el sello que mantiene a tu carta enclaustrada, llena de telarañas. Asfíxiate a tiempo con mis premios, en la lluvia del mar. Alcanza las botellas lanzadas sin mensajes enteros, arrastrándome aún más lejos. Diviértete en el día en el que mis rayos te atrapen, acechando tras la puerta y convirtiéndolos en helio. Flota en el estanque. Arranca los nervios. Mézclalos con almíbar de centeno tierno en la madrugada. Mírala a los ojos. Nada. Sangra con la brisa que te quema. Siente. Furtivo el movimiento que se acerca, sin creerse nada. Amargo, como la piel de un fruto nuevo, ajada, acorralada en el olvido.


Wofusa